Viajes

Día 4. La etapa más larga: de Lauingen a Neustadt an der Donau

La etapa más larga del viaje nos puso a prueba desde el primer kilómetro. Casi 135 kilómetros bajo un calor de 35 grados, siguiendo el curso del Danubio entre bosques de ribera, pequeños pueblos bávaros y ciudades tan elegantes como Neuburg e Ingolstadt. Hubo tiempo para improvisar paradas, compartir un café, resolver asuntos de trabajo, reparar unas alforjas rotas y comprobar que, cuando el cansancio aprieta, la aventura se construye precisamente con esos pequeños imprevistos. Al caer la noche llegamos a Neustadt con la satisfacción de haber superado el mayor reto hasta ese momento y con la certeza de que cada etapa empieza mucho antes de volver a subirse a la bicicleta.

5 de agosto de 2026 Neustadt an der Donau. 4 min
Día 4. La etapa más larga: de Lauingen a Neustadt an der Donau

Distancia

134.36 km

Duración

6 h 28 min 58 s

Desnivel +

558 m

Dificultad

Media

Hoy el despertador no ha tenido prisa. Nos hemos levantado con calma, tanta que el desayuno ha llegado casi a las nueve y media. Dejamos atrás el alojamiento de Lauingen y pedaleamos hasta Dillingen, donde ya teníamos fichada una cafetería en pleno centro. Nos atiende una italiana afincada en Alemania. El desayuno merece la pena, aunque el servicio avanza con la tranquilidad que parece haberse instalado también en nosotros. Antes de marcharnos preparamos dos bocadillos para el almuerzo; intuimos que hoy nos harán falta.

Ahora sí, comienza de verdad la etapa. Nos esperan casi 135 kilómetros, la jornada más larga de todo el viaje. El recorrido enlaza pequeños pueblos bávaros con un paisaje que cambia constantemente entre campos, bosques y el omnipresente Danubio. Apenas llevamos veinte kilómetros cuando el sillín empieza a recordarnos todo lo acumulado en los días anteriores. El calor aprieta, el agua escasea y cualquier excusa es buena para detenerse. Un café en un restaurante italiano nos devuelve algo de energía. Mientras otros ya están comiendo, siendo apenas las once de la mañana, aprovecho para resolver unas tareas del trabajo. Por suerte, no me entretienen demasiado.

Volvemos a pedalear. Todavía quedan más de cien kilómetros por delante. El terreno nos reserva tres ascensos cortos, con rampas que alcanzan el 10 %, suficientes para elevar las pulsaciones, pero lejos de resultar agotadores. La ruta serpentea junto al Danubio, atravesando lagunas y extensos bosques de ribera cuyos árboles forman un auténtico túnel verde que, por momentos, nos protege del sol. Aun así, los 35 grados dejan huella. El cuello ya luce las marcas del sol en franjas rojizas, aunque el aire que generamos al avanzar hace más llevadero el esfuerzo.

En el kilómetro 72 alcanzamos Neuburg an der Donau, probablemente una de las ciudades más bonitas de la jornada. Asomada a uno de los grandes meandros del río, nos recibe con un parque perfectamente situado frente al casco histórico. Lo tiene todo: sombra, bancos y una fuente de agua. El lugar ideal para el gran picnic del día. Dos bocadillos de salami y jamón york con queso, una hoja de lechuga, un café y un breve paseo por sus calles antes de volver a montar en la bicicleta. Son las tres de la tarde y todavía quedan unos sesenta kilómetros. No conviene entretenerse demasiado.

La siguiente parada tiene un significado especial. Llegamos a Ingolstadt, la ciudad donde vivió mi compañero Enrico y que, además de ser la sede de Audi y MediaMarkt, conserva un elegante centro histórico. Recorremos sus calles sobre las bicicletas hasta alcanzar una plaza donde disfrutamos del último café del día. Aprovechamos ese momento para hablar con Nora. La primera llamada coincide con que acaba de despertarse, así que unos minutos después repetimos la operación. Compartimos con ella cómo está transcurriendo la ruta y comentamos también los preparativos para su llegada a Hungría.

Todavía queda camino hasta el destino. Los últimos 24 kilómetros discurren sobre los diques que acompañan al Danubio, pasando junto a centrales hidroeléctricas y pequeñas poblaciones ribereñas. Algunos ciclistas aparecen y desaparecen en el horizonte, avanzando en la misma dirección que nosotros. En este tramo se respira esa sensación de viaje compartido que tiene la EuroVelo, donde basta un saludo para sentirse parte de una misma aventura.

Finalmente llegamos a Neustadt an der Donau. El alojamiento nos hace trabajar un poco más de la cuenta: el check-in se complica y tardamos bastante en conseguir acceder a la habitación. Cuando por fin todo queda resuelto, la ducha sabe a gloria.

Pero la jornada todavía no ha terminado. Una de las alforjas de Karin ha decidido rendirse por completo. Cuando algo suyo se rompe, lo hace sin medias tintas. Toca sacar hilo, bridas e improvisar una reparación de emergencia con la esperanza de que resista las cuatro etapas que aún nos quedan antes del relevo con el otro equipo.

Antes de que cierren las tiendas salgo corriendo a comprar fruta y el desayuno del día siguiente. Llego apenas cinco minutos antes del cierre. Regreso a casa devorando fruta y bebiendo agua. Tenemos más hambre que nunca. Poco después salimos otra vez, esta vez en busca de un restaurante donde celebrar, aunque sea con una cena sencilla, la etapa superada. Una ensalada, unas pechugas de pollo empanadas, cerveza y agua son suficientes para recuperar fuerzas. Después, un breve paseo para bajar la comida y regresar al alojamiento.

La noche termina igual que empezó la aventura: solucionando problemas. Reparo definitivamente las alforjas y quedan sorprendentemente firmes. Ojalá aguanten hasta el final.

Hoy hemos superado la etapa más larga de todo el viaje, casi 135 kilómetros bajo un calor intenso. Mañana volveremos a cargar las bicicletas. Otros 110 kilómetros nos esperan río abajo.

Track de la ruta

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#Viajes de verano#Danubio. Viajes en bici.

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