Día 14. Despedida de Szeged y vuelta a casa. 🇭🇺✈️🇪🇸
Última mañana en Hungría. Antes de marcharnos, salimos en busca de un lángos en Szeged, cargamos las bicicletas y las maletas en el coche y ponemos rumbo a Budapest. Desde allí comienza definitivamente el viaje de regreso a España. Aeropuerto, vuelo y, unas horas después, llegada a casa. Después de 15 días de aventura recorriendo Alemania, Austria, Eslovaquia y Hungría, toca volver a la rutina. Las bicicletas descansan, las maletas se vacían y este viaje termina. Una aventura acaba. La siguiente, tarde o temprano, comenzará. 🚴♂️🌍

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Todo viaje tiene un último día. Y por mucho que sepamos que va a llegar, cuesta asumirlo cuando finalmente aparece.
El día 15 amanece en Szeged con las maletas preparadas, las bicicletas empaquetadas y esa extraña mezcla entre las ganas de volver a casa y la sensación de que todavía podríamos continuar unos días más.
Pero antes de despedirnos de Hungría tenemos una pequeña misión pendiente: encontrar un buen lángos en Szeged. No podíamos marcharnos sin probar una vez más uno de esos sabores que ya forman parte del viaje. Una última búsqueda por la ciudad, un último paseo y un último capricho húngaro antes de comenzar definitivamente el regreso.
Con el objetivo cumplido, toca cargarlo todo en el coche. Maletas, cajas, bicicletas y recuerdos encuentran su sitio como pueden. Después de tantos días preparando alforjas cada mañana, resulta extraño ver ahora las bicis desmontadas y empaquetadas. Esta vez no habrá una nueva etapa esperando al día siguiente.
Nos despedimos de Szeged y ponemos rumbo a Budapest.
El trayecto en coche sirve inevitablemente para recordar todo lo vivido. Quince días dan para mucho: cientos de kilómetros en bicicleta, ciudades, pueblos, ríos, trenes, carreteras, naturaleza, baños, carreras, averías, cansancio, risas y muchos momentos que ya forman parte de la historia del viaje.
Llegamos a Budapest y comienza la parte menos aventurera, pero inevitable: aeropuerto, equipaje, bicicletas y vuelo de regreso a España.
Horas después aterrizamos de nuevo en casa.
Se acabaron las alforjas. Se acabaron los mapas y las rutas del día siguiente. Se acabó despertarse pensando qué ciudad, río o paisaje nos espera unos kilómetros más adelante.
Volvemos a España. Volvemos a casa. Volvemos a la rutina.
Pero no volvemos exactamente igual.
Porque viajar así, recorriendo países en bicicleta y enlazando después nuevas aventuras por carretera, deja algo difícil de guardar en una maleta. Nos llevamos imágenes, historias, anécdotas y recuerdos de Alemania, Austria, Eslovaquia y Hungría, pero sobre todo la sensación de haber vivido el viaje desde dentro, avanzando kilómetro a kilómetro.
Quince días después cerramos las cajas, guardamos las bicicletas y ponemos punto final a esta aventura.
Ahora toca volver a la rutina… hasta que aparezca en el mapa el próximo destino. 🚴🌍
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